NO TE ENCARGO NÁ
ISABEL MARTÍN
Comentario: En No te encargo ná Isabel Martín vuelve a las inquietudes que la traspasan: la devastación del territorio, la violencia del sistema sobre los cuerpos, lo oscuro de políticas que regresan
Su poesía, de raíz colectiva, celebra a las ancestras y la ternura cotidiana mientras denuncia el racismo y el capitalismo salvaje que nos atraviesa la vida posible. La conciencia climática late con más fuerza, y el cante irrumpe como memoria viva. Entre lo común y lo íntimo, el libro invoca el cuidado y la esperanza compartida.
Nota de la autora, Isabel Martín.
Sigo escribiendo sobre lo mismo una y otra vez, una y otra vez, qué pesado es que la cosa no cambia, una y otra vez.
Continúo ahondando en mis obsesiones y el libro se articula en torno a los temas sobre los que venía escribiendo. La destrucción que causa el sistema al territorio y a lo vivo en general, lo que supone su impacto en las personas. Me he permitido indagar en temas que tenía menos trabajados, pero habitaban parte de mis preocupaciones como es el racismo o las políticas oscuras que están emergiendo repitiéndose un pasado aterrador.
Vuelvo a las experiencias en los cuerpos de nosotras por ser nosotras, continuando, como en el libro anterior, con una mirada que pretende ser de progreso y de caminar hacia delante sin dejar de celebrar a nuestras ancestras y procurando ampliar a temáticas que no había toca-do como la maternidad en tiempos de capitalismo salvaje o el síndrome de la niña buena. Continúo también con la línea que se abrió en el segundo libro de Ustedes, ellos y se incorporan dos temáticas nuevas: De lo eco y Yo mí me.
Considero que siempre he tenido una mirada ecolo-gista transversal a mis poemas, especialmente sobre el territorio y la celebración del no urbanizar el planeta, pero en este libro aparece de manera más tangible la cuestión climática.
En mis libros anteriores, aunque todo está atravesado por mi experiencia, claro, siempre trabajo desde una perspectiva colectiva, con el yo como sujeto no individual sino dentro de un conjunto, de una sociedad. Esto es una posición política que he elegido.
Me aterra el concepto capitalista del individuo aislado como elemento máximo de la expresión humana, no quiero contribuir a eso con una poesía centrada en mí misma. Sin embargo, siento que debo permitirme asomarme a sitios nuevos y abrir puertas no exploradas en este proyecto de letrillas y poemillas y cosas.
Así que propongo esta nueva temática: Yo mí me, donde me permito indagar en otros puntos de vistas más íntimos sin abandonar la mirada desde lo comunitario.
En este libro hay menos cante que en el anterior, no ha sido intencionado. Los cantes de fregá los platos que pretenden celebrar y poner en valor la ternura cotidiana revolucionaria sostenida en los cantes de las mujeres del sur y de mi vida, tienen esencialmente dos maneras de aparecer en los poemas. La más habitual es que cuando estoy haciendo una letrilla, me pida un cante para enfatizar una idea, generar extrañeza, celebrar algo que pretende representar el texto, contraponerse a la cuestión principal o incomodar. Otras veces hay letras de cantes flamencos que me remueven mucho, o que me parecen muy transformadoras, es el caso del poema Algunos hombres buenos, con el cante por alegrías de Morente que dice:
a dibujar esa rosa
ayúdame caballero
que estoy solito y no puedo
dibujarla tan hermosa
En estos casos las guardo y hay un momento en que aparece el poema adecuado para ella. Así pues, en estas páginas están los cantes que han surgido en el proceso, ni más ni menos.
Respecto al título, No te encargo ná, es una expresión que usamos anca, en casa de mi madre. Imagino que se utili-zará en más partes de Andalucía, incluso en otros terri-torios, aunque lo desconozco.
No te encargo ná te lo dice tu madre, tu hermana, o alguien que te quiere. Yo lo tengo asociado solo a que lo nombran mujeres, pero no estoy segura de que no se use de otras maneras.
Es una expresión utilizada pues, cuando una per-sona querida sale de casa y debe volver sana y salva. Lleva implícitos muchos mensajes, ten cuidado con quien te juntas, no te metas en follones, cuidado con la carretera, no vengas tarde a casa, te quiero y voy a preocuparme de que estés bien, etc.
No te encargo ná apela a los cuidados, al sostener la vida, a la red de afectos, a querernos y a estarnos atentas las unas a las otras, atentos, los unos a los otros, a la responsabilidad que tenemos para con nuestro propio bienestar y con el de nuestros vínculos y a la celebración del somos porque nos elegimos juntas.
No te encargo ná, para acompañarnos bien.
No te encargo ná, para la esperanza de otros mundos posibles.
